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CRÓNICA DE LA SALDA CULTURAL A BRAGA
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El 15 de marzo de 2025, con una ligera distorsión sobre el horario previsto, partía de Vigo la expedición de casi una cuarentena de esforzados buscadores de sensaciones culturales, hacia la Roma portuguesa, la antigua capital de la Gallaecia, o sea Brácara Augusta (en la actualidad designada oficialmente como Braga, capital del distrito homónimo); y más concretamente hacia la r./ dos Bombeiros Voluntarios, donde se encuentra el Museo Arqueológico Dom Diogo de Sousa.
Ya dentro de las modernas instalaciones, que contrastan con los elementos allí expuestos, nos recibió un guía que nos dirigió, a través de un largo pasillo, en el que figura una muy original franja informativa con datos acerca de la creación del museo, hacia las actuales salas de exposición.
Ante la limitación de tiempo asignado por la organización, se trató de agilizar el recorrido, pero tanto la curiosidad de los miembros del grupo, como el entusiasmo de nuestro guía, han desbarado los planes, llegando así a casi a duplicar el tiempo inicialmente asignado a la visita.
Comenzamos por la sala donde se ubica, temporalmente, la colección de obras donada por o casal (el matrimonio) Hans-Peter Bühler y Mariom Bühler-Brockhaus, realmente espectacular, en la que tienen es especial aprecio un busto del emperador Augusto ya que, como se deriva del primitivo nombre de la ciudad, ha sido su fundador.
Las restantes salas están dedicadas a: los orígenes prehistóricos de la zona la nº 1, a aspectos de la integración en Imperio Romano la nº 2, al desarrollo urbanístico de la ciudad la nº 3 y a las vías de comunicación la nº 4. Esta con un conjunto de miliarios muy notable, pero no quiero dar más detalles porque considero que hay que visitarlo presencialmente.
A continuación, estaba previsto que otro guía -Pedro- nos recogería a las puertas del museo para, desde allí, comenzar el recorrido urbano; pero el desfase horario obligó a utilizar el autobús para desplazarnos hasta el Arco da Porta Nova, donde nos esperaba ya Pedro que, inmediatamente, dio comienzo a su actuación, ilustrándonos sobre el origen y demás circunstancias de este acceso al casco antiguo, mandado construir, en la antigua muralla fernandina, por el arzobispo Dom Diogo de Sousa (sí, el mismo que da nombre al museo), y diseñado por Andrés Soares, en una mezcla de estilos entre barroco y neoclásico. Está situado justo en frete a la carretera de O Porto, y es que D. Diogo era precisamente oriundo de esta ciudad, y así podía acceder directamente a sus aposentos. ¡Eso sí que es poderío!
También nos hizo notar que, justo al lado, se encuentra una de las pastelarias más reconocidas de la ciudad, “Repostería Tibias”, que, entre otros, elabora los famosos y exclusivos dulces conocido como tibias y castanhas.
Continuando por la rúa do Souto, nos condujo hasta las inmediaciones de la catedral, comentándonos aspectos relacionados con edificaciones encontradas al paso o los usos en ellas desarrollados a lo largo del tiempo; a la par que iba saludando a los comerciantes y viandantes que encontraba a su paso. Lo que no dejaba de sorprender dada su condición de guimaranense. A este respecto, nos comentó que Braga tiene tres rivales históricas: Toledo (por disputas de primacía), Compostela (desde las expediciones de Gelmírez) y Guimarães (supongo que por razones de vecindad).
Después de circundar el complejo catedralicio, siempre con las amenas y documentadas explicaciones sobre el particular (Al repasar la identificación de las figuras de santos que jalonan la fachada principal, se detuvo ante la de S. Martinho de Dumo que fue el artífice de la nomenclatura cristianizada de los días de la semana, todavía vigente en Portugal), desembocamos en la preciosa plaza Largo do Paço, donde, entre otras instituciones se encuentra el Rectorado de la Univerdidade do Minho (en lo que originalmente era el palacio episcopal).
Y, justo en la parte posterior, visitamos el Jardim de Santa Bárbara, en todo momento cuajado de flores (efectúan constantes implantaciones de diferentes especies ya florecidas) y con su artística fuente central. Resulta moito engraçado la historia de la desnuda arcada pétrea, situada allí provisionalmente, a la espera de una ubicación definitiva, que después de muchos años siguen sin encontrarle.
En este punto, Pedro, nos mostró unas fotografías antiguas del lugar, que contrastan con la situación actual, en la que el espacio se cierra con una moderna y funcional edificación, que en otro lugar podría ser digna de elogio, pero que aquí desentona y casi agrede a la vista. Estos hechos, por otro lado, nada exclusivos, son la causa, a criterio de Pedro con el que concordo, de que Braga no haya sido declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad.
Siguiendo a plena marcha, nos acercamos hasta la Praça Municipal, donde recibimos una cumplida explicación acerca de su creación, que se realizó al amparo de dos edificios emblemáticos: el nuevo palacio episcopal –hoy Biblioteca Pública– y, enfrentado, el de Paços do Concelho. Que fueron llevados a término no sin vencer grandes vicisitudes, pero que hoy en día ofrecen una magnifica perspectiva, aunque con dos matices: las sedes episcopal y municipal están situadas a diferente cota (había que marcar las jerarquías) y, de tener unos laterales mas armonizados, estaríamos ante una de las plazas top.
Y con la hora fijada para o pequeno almorço ya vencida, no dirigimos nuevamente hacia las inmediaciones de a Porta Nova, para subirnos al bus, a la procura del restaurante Quinta dos Sobreiros, donde degustamos un menú, que contenía como plato base (no podía ser de otro modo), el bacalhau a moda de Braga.
Durante la comida, la casualidad hizo que el casal del presidente en funciones de la asociación, ocupara el tramo horizontal de la U configurada como mesa, que se asemejaba a la de las bodas que se celebraban no hace tanto; lo que dio pie para que Luis, el conductor, lanzase aquello de ¡Vivan los novios! Y otros que coreasen el ¡que se besen! A lo que Montse, con su gran sentido del humor dio cuerda para seguir tirando de la madeja.
Por lo que a mi se refiere, decir que compartí el lateral derecho, donde había una auténtica concentración de ex empleados de la factoría viguesa automovilística por excelencia, con lo que recibí un master en intrahistoria. Eso sí, con poca asimilación, pues las risas que provocaron con sus anécdotas, parodias e historietas varias, fue un sin parar. Pena que el resto de comensales no hayan podido ser partícipes.
Pero el programa manda, así que una vez completado el menú (chupito incluido), nuevamente al autobús, con el GPS orientado hacia el Monte do Bom Jesús, Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO en 2019, donde se produjo un fraccionamiento del grupo: unos quisieron subir en el funicular, otros por la maravilla de escaleras barrocas de 573 peldaños, y el resto continuamos hasta la cima accesible para vehículos. Ya arriba la dispersión ha sido total: unos buscaban el lago navegable, otros las grutas, otras el majestuoso santuario y el núcleo ingenieril se concentró en el casi milagroso funcionamiento del elevador, sin aporte de energía convencional. Dicen que es el único de estas características en funcionamiento o, por lo menos, el más antiguo, ya que lo hace desde 1883.
Ya fuera de programa, y gracias al espíritu de colaboración de Luis, nuestro inefable conductor, subimos un par de kilómetros más, hasta rodear el complejo de edificaciones configurado en torno a la Basílica de Nuestra Señora de Samieiro, lo que ha incrementado el deseo de volver a visitar Braga y su entorno, que da para más de una vez. Porque la lista de lugares de interés que han quedado “fuera de cobertura” de esta expedición es amplísima. A modo de ejemplo tan solo citar el núcleo central en torno a Praça da República, a Fonte do Ídolo, el Palacio de Raio, a Mámoa de Lamas, o Convento do Pópulo, o Teatro Circo, o Castelo de dona Chica, o Mosteiro de Tabâes, as Sete Fontes, o Palacio dos Biscainhos, o las numerosas edificaciones religiosas (la mayor concentración que existe en Portugal) y civiles.
A eso de las 7 de la tarde la visita se da por concluida, pero el espectáculo continuó, pues el viaje de vuelta ha sido un visto y no visto. En efecto, Luis se vino arriba, sorprendiéndonos con su locuacidad incontenida, con una frase ingeniosa para cada momento y ocasión, que los demás, no sé si un poco inconscientemente, tratamos de seguir; desarrollando diferentes tesis, siendo especialmente extensa e intensa la que trató sobre el carácter gatuno y el posible encauzamiento de su comportamiento (palabras más utilizadas: bolas de acero, cajas de cartón, repelentes y, sobre todo, papel de aluminio, que los más versados serán conscientes de su utilidad).
Para finalizar, Rosy negoció un plan de paradas casi a la carta, lo que sirvió como broche de oro a la jornada.
Leonardo Pérez Ferreiro
Secretario de Aulas de Formación Aberta
Vigo, 16 de marzo de 2025
Documento en pdf
Crónica Salida Cultural a Braga
Enlace para ver las fotos
http://aulasdeformacionaberta.webs.uvigo.es/15-de-marzo-salida-cultural-a-braga/